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2026-08-05

CULTURA DE LA INNOVACIÓN

El INTI obtuvo el Certificado de Interés “Bioproducto Argentino” por un desarrollo de packaging a partir de micelio

El Instituto recibió este reconocimiento en la categoría Investigación por su proyecto de biofabricación de packaging miceliado, que fue otorgado por el Ministerio de Economía de la Nación, a través del Programa Bioproducto Argentino. El desarrollo presenta una innovación disruptiva al emplear biotecnología para crear un material 100% biodegradable y compostable a partir de residuos agrícolas.

Laura Toyé en el Laboratorio de Biobasados
Las piezas generadas a partir de micelio son biodegradables y atóxicas. De acuerdo a su formulación, el micelio puede sumar propiedades funcionales como aislamiento acústico, de resistencia a la compresión, baja conductividad térmica y alta resistencia al fuego.
La distinción pondera el trabajo del Laboratorio de Biobasados de la Planta de Bioprocesos de Biotecnología Industrial, orientado al diseño de biomateriales funcionales, biodegradables y biobasados elaborados a partir de sustratos residuales de procesos industriales.

El sello otorgado al INTI y publicado en el Boletín Oficial mediante la Disposición 5/2026, determina que el desarrollo “Packaging miceliado” contiene un mínimo de material biobasado del 90%. El innovador producto se obtuvo mediante el crecimiento controlado de micelio sobre residuos orgánicos, que genera materiales moldeables con potencial para reemplazar plásticos convencionales en aplicaciones de packaging.
 
 
 
Los bioenvases son una opción ideal para marcas de cosmética natural, empresas productoras de alimentos secos, artículos artesanales y emprendedores que deseen comunicar valores de sostenibilidad a través de su empaque.
 
 
 
“El micelio es un material vivo, literalmente, que crece, se moldea y reemplaza al plástico”, explica Laura Toyé, del Departamento de Bioprocesos, a cargo del desarrollo. Se trata de la parte vegetativa de los hongos, compuesta por millones de filamentos microscópicos entrelazados, que tiende a “agregar” sustratos formando masas compactas, porosas y livianas que adquieren la forma del molde que las contiene.
 
 
Para el desarrollo se utilizó cáscara de girasol y aserrín de álamo. El resultado es un empaque funcional, resistente y alineado con las demandas de consumidores y marcas ambientalmente responsables. 

Las piezas generadas a partir de micelio tienen múltiples ventajas: es un material completamente biodegradable y atóxico y, de acuerdo a su formulación, puede sumar propiedades funcionales como aislamiento acústico, de resistencia a la compresión, baja conductividad térmica y alta resistencia al fuego.
 
 
 
El desarrollo forma parte de las líneas de investigación que impulsa el Instituto para fomentar el aprovechamiento de subproductos industriales y contribuir al desarrollo de alternativas innovadoras para la industria nacional.
 
 
 

“Este sello es mucho más que un reconocimiento formal: es la validación de años de trabajo desarrollando materiales a partir de lo que otros descartan”, expresa la responsable del proyecto, que contó con el apoyo de Laura Matos, directora de Biotecnología; Mariela Catone y Romina Soledad Álvarez, del Departamento de Bioprocesos; y de Raúl Fabio Itria, de la Subgerencia de Áreas de Conocimiento.

La obtención de este certificado reafirma el compromiso del Instituto con la generación de conocimiento y la innovación.

 

Comunicación Interna
Gerencia de Relaciones Institucionales y Comunicación
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