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Feb 10, 2021

PERFIL

“Quisiera que en algún momento dejemos de destacar que somos mujeres que hacemos tecnología”

Alejandra Tonina se suma al ciclo audiovisual #TecnólogasQueTransforman para dialogar sobre las relaciones de género en el ámbito de la CyT, el enorme potencial de la metrología cuántica y la importancia de haber conformado un grupo de trabajo de excelencia con jóvenes profesionales.

Alejandra Tonina
Alejandra es Doctora en Física, jefa del Departamento de Metrología Cuántica del instituto y directora del Doctorado en Calidad e Innovación industrial INTI INCALIN

Formada en un ambiente de físicos teóricos, algunos de los cuales habían dado sus primeros pasos en el mismo instituto que Albert Einstein, y en donde ser tecnólogo era considerado algo menor frente a los hombres y mujeres de ciencia que con sus descubrimientos hacían avanzar el conocimiento universal, Alejandra Tonina dio un giro en su carrera al ingresar al INTI en 1998. Allí, cuenta, se topó con la enorme dificultad que implica aplicar algo que sea novedoso. Al especializarse como metróloga, asumió el desafío de volcar al laboratorio todo lo que había aprendido en su carrera y desarrollar un tema de punta como el efecto Hall cuántico, lo cual le dio una nueva perspectiva: “Transferir mi formación a un hecho concreto que impacta en cómo medimos la energía que consumimos todos los días, me permitió pensar que lo que uno hace en el INTI tiene un fin social, cosa que no sucede cuando hacés investigación básica. En la facultad, cuando estaba terminando el doctorado, tenía la sensación de que algo me faltaba en lo que estaba haciendo. Aplicar todo ese marco teórico me hizo sentir que lo que hacía sí importaba. Por supuesto, la investigación básica es esencial pero siento que en el INTI tenemos que encontrarle la vuelta a una aplicación directa, y eso es un gran desafío”.

-¿Considerás que en los últimos años se produjeron cambios en la posición que ocupa la mujer en el ámbito de la CyT?

-Hay sin duda avances en las relaciones de género, pero mucho menos de lo que creemos. Quisiera que en algún momento dejemos de destacar que somos mujeres que hacemos tecnología, porque si no pareciera que lo valioso pasa por ahí, y no, por ejemplo en mi caso, por el desarrollo que hicimos desde un área nueva que es realmente de punta en la metrología, en el país y en la región.

Me gustaría que nos cuestionemos qué pasa con el día a día de nuestro trabajo con los compañeros varones. Si una chica joven se integra a trabajar hoy en día a un laboratorio, algunos de sus compañeros de lo que menos le van a hablar es de trabajo. Muchas veces a las mujeres no las convocan para hablar de esos temas, y si además tienen que ver con toma de decisiones, menos aún. Todo eso sigue existiendo. Seguramente estas situaciones se darán más frecuentemente en el ambiente donde yo estoy, que es tremendamente masculino.

¿Qué pasa cuando llama un cliente y lo primero que piensa es que sos la secretaria y no el personal técnico que lo va a atender y resolverle el problema? Son los micro machismos permanentes del día a día, que siguen estando exactamente igual que hace algunos años.

-¿Qué se puede hacer para empezar a deconstruir esas miradas y prácticas en torno a la mujer?

-El primer paso es enunciarlo, hacerlo explícito. Ahora estamos menos solas que hace unos años. Creo que el cambio profundo por el momento se está dando más en las mujeres que en los hombres, que, en líneas generales, actúan más por inhibición o reflexión, pero no sé si desde el convencimiento.

Por otro lado, muchas veces nos encontramos con compañeros de trabajo con gestos desubicados. Hay cosas que son brutales, y no hay que dejar de decirlas. Recuerdo hablar sobre esto con algunos compañeros y la respuesta era: “A mí me parece una buena persona. Yo nunca vi que hiciera algo así”. Hacer estas cosas explícitas es lo que permite darnos cuenta de cuán profunda es la desvalorización hacia el trabajo de la mujer.  Además, en el ámbito del trabajo, uno puede tener cierto temor a contarlo, de que luego no te convoquen para otra cosa. En este caso, quiero señalar que una compañera que sufrió acoso de una persona lo denunció a su jefe, quien respondió perfecto y se elevó un sumario a RRHH. Pero no todos los hombres actúan de este modo.

-¿Cómo fue tu experiencia como estudiante de Física, una carrera que, a priori, uno imagina que es predominantemente masculina?  

-La verdad es que mientras cursé la carrera nunca sentí que estuviera en un ambiente machista. Si bien ahora puedo decir que lo es, como todos los ámbitos. Una hace otra lectura de lo que vivió luego de profundizar en temas de género. Tengo la impresión de que había más hombres que mujeres pero yo lo veía bastante repartido. Hoy en día eso se mantiene, a diferencia de otras carreras de Exactas, como Química, donde hay más mujeres, o Computación, donde casi todos son hombres.

-¿Esa relación dispar entre hombres y mujeres que suele haber en diversas carreras de ingeniería, notás que se traslada al ámbito laboral?

-En el laboratorio es mucho más marcada esa diferencia que en la facultad. De un total de 30 personas entre los dos departamentos que antes conformaban uno, somos sólo tres mujeres. Mi espacio de trabajo está más relacionado con una ingeniería de tipo eléctrica o electrónica, más que con la física. Y si uno va a esas carreras, probablemente esa relación se mantenga.  

- Contanos cuál es la importancia de la metrología cuántica, espacio donde somos referentes regionales desde INTI.

-El área de la metrología cuántica actualmente tiene un enorme potencial. No quiero decir que está de moda ya que desde INTI se viene trabajando en ello desde la década del 90 con el efecto Josephson para realizar la representación del volt.

En 2019 se redefinió el Sistema Internacional de Unidades (SI). Fue la redefinición más grande que hubo en 150 años porque abarcó a las siete unidades de medida. Lo fundamental de este cambio fue relacionar a esas unidades con constantes fundamentales, que en realidad son parámetros de los modelos teóricos que usamos, que si uno asume como constantes, el modelo funciona muy bien. La velocidad de la luz es una constante. El metro ya se definía a partir de esta constante, y también a partir de la unidad de tiempo, como la cantidad de camino que recorre la velocidad de la luz en determinado intervalo de tiempo. Antes hablábamos de metro, kilogramo, segundo. El paradigma cambió pues si bien seguimos hablando de las unidades, ahora la base del sistema son las constantes fundamentales. El gran cambio es que el SI está dado por la constante de Plank que vale tanto, la carga del electrón que vale tanto, la velocidad de la luz que vale tanto, y así para todas las unidades. Y acá la metrología cuántica tuvo todo que ver. Porque una de las cosas que más arrastró al cambio del sistema de unidades fueron las magnitudes eléctricas donde se realizan los fenómenos cuánticos, y donde se manejan niveles de incertidumbre bajísimos. Se estaba midiendo mucho mejor que con las definiciones históricas. Los cambios se hicieron para incorporar estas nuevas formas de medir usando efectos cuánticos. Y establecer con mucha exactitud las unidades es fundamental en la fabricación de productos industriales.

Por otro lado, la metrología cuántica relacionada con la fotónica está asociada a la computación cuántica, la criptografía, que tienen un gran potencial en informática y comunicaciones. También los nuevos materiales y todos los estudios y mediciones que se hacen sobre ellos hay que hacerlos desde la visión de la física cuántica. Es parte de lo que llamamos en general las tecnologías cuánticas.

¿Quedó algo claro o no? Uno se esfuerza y después siente que no se entendió nada. Incluso, uno que trabaja en esto a veces se pregunta: ¿Lo estoy entendiendo o ya me acostumbré?

-Más allá de comprender los conceptos teóricos, que pueden resultar bastante abstractos, lo importante es la aplicación que esto pueda tener. Por ejemplo, poder medir mejor la energía eléctrica que se comercializa.

-Tal cual. ¿Por qué hacemos metrología cuántica? Porque podemos medir mejor y hablar un mismo lenguaje. Nos permite formar parte de un sistema que adopta determinadas reglas para poder entendernos comercialmente.  

En el Departamento de Metrología Cuántica realizamos los patrones de tensión (el volt), resistencia (el ohm) y también capacidad e inductancia. Si a esos patrones le agregamos el segundo, que se establece con los relojes atómicos, que está a cargo de otro departamento, podemos generar toda la cadena de trazabilidad de las mediciones eléctricas: desde las fábricas, subestaciones eléctricas, y la distribución, hasta llegar a los medidores domiciliarios, en conjunto con el departamento que dirige Lucas Di Lillo. Muchas empresas vienen a calibrar sus equipos al INTI o sus propios patrones, que son patrones secundarios, con los primarios que tenemos en el laboratorio.

-¿Cuál fue tu rol en que logremos establecer toda esta cadena de trazabilidad?

-Cuando entré al INTI el equipo de metrología eléctrica ya era un grupo importante, fue uno de los primeros. Estaba a cargo el ingeniero Ricardo García y le dio un gran empuje. Héctor (Laiz) y Joaquín Valdés vienen de ahí. Lo que yo pude hacer fue desarrollar por primera vez el área de resistencia referida al efecto Hall cuántico empleado para la realización de otra magnitud dentro de la metrología eléctrica: el ohm.  Y también colaboré en la parte cuántica de tensión, que ya estaba a cargo de Ricardo Iuzzolino. Cuando pasamos a ser departamento lo sentí como un reconocimiento al trabajo que veníamos haciendo. Otro sector fundamental dentro del INTI para la metrología cuántica es todo lo relacionado con fotones y óptica.

- ¿Cómo es el trabajo cotidiano que realizan desde el laboratorio?

-Desde el área de metrología cuántica tenemos la suerte de poder hacer investigación. Analizamos en distintos materiales las propiedades termoeléctricas con el efecto Hall cuántico a muy baja temperatura, sometiéndolas a campos magnéticos intensos. La aplicación que tiene esto es de interés científico para los laboratorios, por ejemplo, para poder generar sensores de temperatura o hacer un enfriado a muy baja temperatura de sistemas muy puntuales, ya que está muy desarrollada actualmente la investigación a ultra bajas temperaturas. Lo mismo con el efecto Josephson, la investigación en esa área está muy avanzada y es fascinante, como la posibilidad de generar un voltímetro cuántico (un instrumento para medir tensión basado en el patrón de efecto Josephson programable). Por otro lado, hacemos permanentemente las calibraciones que las industrias nos solicitan en multímetros, calibradores, patrones de resistencia, de tensión, de capacidad, de inductancia. También hacemos mucho mantenimiento de equipo interno, de otros laboratorios, tanto de Física, como del resto del INTI.

- ¿El hecho de que el INTI ya viniera trabajando con la física cuántica, lo posicionó mundialmente cuando se redefinieron las unidades de medida en 2019?

-Sí, y el INTI siempre tuvo una posición importante en la metrología. Nuestros trabajos están a la par de los institutos de punta, estamos haciendo colaboraciones casi de igual a igual con ellos. Cuando tenemos auditoría de pares alemanes u holandeses, tenemos un reconocimiento muy alto de lo que hacemos. Contamos con equipamiento que sólo el INMETRO en Brasil o el CENAM en México tienen. Somos menos reconocidos por nuestra propia comunidad científica que por los institutos internacionales.

El problema que tenemos es financiero, no de recursos humanos, que son altamente calificados: tanto Héctor como Joaquín y Ricardo Iuzzolino se doctoraron en la Universidad de Brunswick, de Alemania, asociada al PTB. Otros colegas hicieron formación en el NIST de Estados Unidos y en el PTB. Yo tuve también una estadía en el INS de Canadá, en el Instituto de Metrología canadiense.

- ¿Cómo fue el recorrido que hiciste desde la metrología para llegar a dirigir el doctorado de Calidad e Innovación Industrial en el INCALIN?

-Una cosa que creo ayudé a generar, junto a Ricardo Iuzzolino y otros colegas, fue que pudimos formar estudiantes que vinieron a nuestro laboratorio y que luego se quedaron. Dos de ellos están realizando sus doctorados. Logramos armar un grupo de excelentes profesionales que es algo fundamental. Ahí me parece que aparece la cuestión femenina, que no nos afecta decir “esto no lo sé”, y recurro a la persona que lo sabe para trabajar en equipo, dejando de lado lo individual. Imagino que me convocaron a dirigir la carrera de doctorado del INCALIN (que es un instituto creado por convenio entre el INTI y la UNSAM) por esa trayectoria previa. El INCALIN es un instituto del que siento se habla poco pero que es súper importante. Tal vez porque es relativamente nuevo y no se conoce mucho. Fue creado por Joaquín Valdés, que es su decano. Laiz es su secretario académico, y tiene dos carreras de grado: Ingeniería Industrial e Ingeniería en Alimentos; prácticamente todos los docentes son personal de INTI. En 2019 se creó la carrera de Doctorado en Calidad e Innovación Industrial, la cual dirijo. Actualmente tenemos 25 estudiantes cursando. Es una cifra enorme, ya que en un doctorado de los más clásicos no tenés más de diez personas. Nueve de ellos son becarios que se incorporaron recientemente al INTI y el resto es personal de instituto que venía haciendo trabajos de investigación; y tenemos también becarios del CONICET. Todos tienen líneas de investigación muy interesantes en temas clave para nuestro país como petróleo, alimentos, litio.

-Tiene que ver con la transferencia de conocimientos hacia dentro del INTI, que es sumamente importante para valorizar a nuestro personal de carrera y lograr que el conocimiento quede en el instituto.

-Claro, además de que continúe el trabajo que venimos haciendo es muy importante la circulación de los estudiantes por nuestros laboratorios porque permite enriquecerlos. La gente joven viene con ideas jóvenes. Conocen el estado del arte de los temas, cosa que a veces si uno estuvo encerrado 20 años en el laboratorio, se empieza a quedar. El estudiante siempre te refresca y te exige a vos como profesional. Es muy importante ese intercambio y el intercambio con otras instituciones nos enriquece muchísimo también. Si nos quedamos encerrados, a la larga nos ahogamos nosotros mismos. En los últimos años entraron varias personas del CONICET, eso está muy bueno.

- ¿Qué se siente que un premio Nobel haya destacado un trabajo de investigación del  doctorado que dirigís?

-Ah, muy bueno. Hace tres años Mariano Real viene trabajando en su tesis doctoral sobre medición de temperatura y el transporte del calor en estructuras que utilizan el efecto Hall cuántico. Klaus von Klitzing, (premio Nobel de física en 1985 por el descubrimiento del efecto Hall cuántico), tomó conocimiento de este trabajo y se reunió con nosotros en el INTI. A su vez, Mariano viajó a Alemania y tuvo muchos intercambios con él cuando trabajó en su equipo. Poder discutir con un premio Nobel es increíble. Además von Klitzing está totalmente asociado al tema de la metrología, que no es frecuente en un premio Nobel que está más ligado a temas científicos. Y es muy generoso, cuando vino al INTI intercedió con el entonces vicepresidente para que pudiéramos adquirir un equipamiento.

-¿Cuál considerás que es tu mayor logro?

Aplicar todo lo que había aprendido en mi carrera en el laboratorio: haber aportado a desarrollar un tema nuevo como el efecto Hall cuántico. Además de desarrollar la parte experimental, haber podido darle todo el marco teórico que se requería para entender lo que estábamos haciendo.

-¿Qué huella te gustaría dejar de tu trabajo en el INTI?

La gente joven que pude formar, sin duda. 

Mirá el video del ciclo #TecnólogasQueTransforman

Carmen Canteros
INTI Comunicación
cominterna@inti.gob.ar
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